viernes, 16 de marzo de 2012

Manual de estilo de la lengua española

(4.ª ed., revisada y ampliada)


http://www.trea.es/ficha.php?idLibro=00000052


José Martínez de Sousa


Las dos partes de que consta este Manual de estilo de la lengua española tienen el mismo fin: ayudar a redactar bien y con propiedad a quienes diariamente han de enfrentarse con una cuartilla en blanco o una pantalla de ordenador vacía.
La primera parte se propone ofrecer al lector los elementos básicos para conseguir una redacción correcta con sujeción a las exigencias del lenguaje normativo por un lado y de la escritura científica por otro. Se afrontan las normas para dominar el trabajo documental (fuentes de consulta, citas, notas, remisiones, cuadros, referencias bibliográficas -incluidas las de recursos electrónicos-), la escritura (autor, obra y destinatario, la redacción, las relaciones sintácticas, nivel de lengua y registro lingüístico, etcétera), la bibliología (comité editorial, el trabajo de edición, el original, la diacrisis tipográfica, la letra de imprenta, organización externa e interna de la obra y trabajo de producción).
La segunda parte ofrece, en orden alfabético, un conjunto de materias que pueden ser objeto de atenta lectura o mera consulta para resolver los múltiples problemas con que el destinatario se puede tropezar al construir su discurso. Por ejemplo, todo lo relativo a la onomástica (antropónimos y topónimos, principalmente, pero también alias, seudónimos, sobrenombres, etcétera), entidades, instituciones, nombres comerciales, tratamientos, símbolos, signos, sistema internacional de unidades, alfabetos como el árabe, el cirílico, el hebreo, etcétera, todo ello acompañado de las abreviaturas correspondientes al tema tratado cuando es pertinente, así como una amplia ejemplificación en cada caso y un número notable de cuadros.
El destinatario natural de esta obra es toda persona que desee escribir y presentar un trabajo que sea legible desde todos los puntos de vista. Así, prestará buenos servicios a escritores y redactores en general, pero en particular a científicos y técnicos, traductores, profesores, periodistas, correctores de estilo y tipográficos, investigadores, editores literarios y científicos, etcétera. En él hallarán respuestas para sus preguntas, certezas para sus dudas, soluciones para sus problemas y explicaciones adecuadas para las cuestiones más enrevesadas y complejas que necesariamente se presentarán en cuanto comiencen a escribir.


José Martínez de Sousa (El Rosal, Pontevedra, 1933) estudió tipografía y fue cajista de imprenta antes de dedicarse a la corrección tipográfica y de estilo en varias editoriales y periódicos. En 1974 publicó su primera obra, el Diccionario de tipografía y del libro, al que seguirían otros veintitrés libros sobre lenguaje, siglas, periodismo, bibliología, lexicografía, redacción y estilo, edición y autoedición, usos y dudas del español actual, entre los que podemos destacar los siguientes: Dudas y errores de lenguaje, Diccionario de ortografía técnica, Diccionario internacional de siglas y acrónimos, Diccionario de ortografía de la lengua española, Diccionario de redacción y estilo, Manual de edición y autoedición, Diccionario de usos y dudas del español actual, Pequeña historia del libro, Manual de estilo de la lengua española, Diccionario de edición, tipografía y artes gráficas, Libro de estilo Vocento, Diccionario de bibliología y ciencias afines, Ortografía y ortotipografía del español actual, La palabra y su escritura, Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas, y, finalmente, Manual básico de lexicografía (los diez últimos publicados por Ediciones Trea). Ha dado infinidad de conferencias y cursos sobre cuestiones de lenguaje, edición, traducción, lexicografía, ortografía y ortotipografía, al tiempo que ha publicado contribuciones en otros libros y artículos en periódicos y revistas nacionales y extranjeros. José Martínez de Sousa ha sido presidente de la Asociación Internacional de Bibliología (AIB) (1998-2000) y de la Asociación Española de Bibliología (AEB), de la que actualmente es presidente honorario.


(recibido de lista Infotexto)

lunes, 12 de marzo de 2012

Gubern contra el e-book


(extraído del suplemento Radar, de Página/12, agosto de 2010, con comentarios intercalados)

ROMAN GUBERN CONTRA EL E-BOOK

Diez cosas que odio sobre ti


En el último capítulo de su reciente Metamorfosis de la lectura (Anagrama), el ensayista y especialista en comunicación, imagen y semiótica Román Gubern adopta un tono más combativo y quizá menos melancólico ante la llegada de lo nuevo: “Figuro entre quienes están convencidos de que las llamadas pomposamente ‘nuevas tecnologías’ se hallan todavía en su estadio de Paleolítico Superior”. Y si bien aclara que por una cuestión de edad y de dependencia emocional respecto del libro le resulta imposible ser del todo objetivo, Gubern ofrece una lista de diez ventajas que todavía no puede compensar el libro electrónico. Algunas pueden resultar despreciables, otras sorpresivas como el punto ocho. Es probable que pase mucho tiempo hasta que todos estos ítem sean refutados, si es que alguna vez sucede:

1 El libro electrónico se opone al fetichismo del libro como objeto sensual, como objeto táctil, visual y oloroso a la vez. Y ese fetichismo ha sido tradicionalmente un componente hedonista del placer intelectual de la lectura.
(un fetichismo es remplazado con otro con bastante facilidad; no sé si el fetichismo en sí es saludable, aunque pueda ser divertido; es obvio que los gadgets son fetiches cada vez más extendidos)

2 El libro electrónico se opone al valor sentimental del libro recibido como regalo cariñoso, o dedicado con una firma por el autor o por el amigo que lo regala, o de una edición limitada para amateurs cómplices.
(no se me ocurre nada que oponer, pero preferiría que me regalaran un reader)

3 El libro electrónico se opone al libro entendido como objeto de diseño gráfico. Es cierto que las vistosas fundas de los discos de vinilo no frenaron a los menos atractivos CD, pero el culto sentimental a la discografía de vinilo todavía se resiste a morir.
(todo pasa, como dice don Julio Grondona)

4 El libro en papel nos permite ojear y hojear el texto con más comodidad e inmediatez que las que nos consiente el libro electrónico.
(pero el libro electrónico me permite buscar, copiar y pegar con velocidad asombrosa)

5 En el libro códice podemos ponderar de un vistazo lo que llevamos leído y lo que nos falta por leer.
(cosa deprimente, a veces)

6 La luz incidente permite leer una página de papel, pero una luz incidente intensa puede convertirse en un inconveniente para leer una página electrónica.
(esto se está superando, pero por ahora es así; cuando se supere, se invertirá la relación, porque se podrá leer "en la oscuridad")

7 Si un libro tradicional recibe un golpe o cae al suelo no se rompe. No ocurre lo mismo con el e-book.
(los libros tradicionales, sobre todo los actuales, se desguazan con facilidad; se llenan de polvo y ácaros; se humedecen y manchan de café...)

8 En su condición de instrumento electrónico inalámbrico, el e-book no puede utilizarse en los aviones en vuelo, lo que resulta especialmente tedioso en viajes largos.
(pronto se van a utilizar en vuelo hasta los celulares)

9 El e-book no puede leerse en la bañera y es peligroso hacerlo junto a una piscina.
(¿por qué?, ¿porque se te cae al agua...?, el libro de papel sufrirá más la mojadura; supongo que esto ya es un chiste)

10 La movilidad de la lectura electrónica depende de una batería que cuando estamos enfrascados en un episodio apasionante bajo la sombra de un árbol puede exigirnos con su impertinente pitido que apaguemos inmediatamente el e-book.
(interrupciones hay muchas en muchas circunstancias; cualquiera que use celular está acostumbrado a recargar baterías, que cada vez duran más; habrá alguna vez baterías que se recarguen con luz solar, o con el calor del cuerpo, qué sé yo...)


miércoles, 7 de marzo de 2012

Feria Virtual del Libro


Ha quedado inaugurada la  Feria Virtual del Libro, la primera feria exclusivamente online sobre el libro que se celebra en el mundo.Desde el 6 y hasta el 11 de marzo puedes acceder desde tu casa o desde donde tú decidas, a esta feria que cuenta con la participación de 31 expositores.
La feria cuenta con un completo programa de actividades. Por ejemplo, podrás acceder a encuentros digitales con autores y talleres literarios para aprender a escribir o publicar un libro de forma gratuita.

¡Bienvenidos a la Feria Virtual del Libro!

miércoles, 29 de febrero de 2012

Apuntes sobre una traducción


La traducción al castellano de The Gun Seller, la novela de espionaje del multifacético Hugh Laurie, protagonista de la serie Dr. House, tiene algunas perlitas que pueden servir para reflexionar sobre la tarea del traductor y de los que lo supervisan como mediación editorial.
No vale la pena enfocarse en el título elegido, Una noche de perros, porque esta sí es seguramente una elección de la editorial, y el cambio de denominación como artilugio comercial (igual que en el cine) es de práctica. Debemos resignarnos, entonces, a que la editorial nos diga implícitamente que ese título nos “debe” gustar más que El vendedor de armas aunque, cuando leamos la novela, no podamos identificar con claridad la mencionada noche (hay muchas, y ninguna buena…).
También dejemos de lado el habitual recurso a tratar de mantener a rajatabla el registro coloquial, típico de los traductores españoles, porque esa es su escuela y no van a cambiar.
Veamos los detalles importantes, si vale el oxímoron.

1. En un episodio, el protagonista se viste formalmente para poder ser recibido en la embajada norteamericana en Londres. Usa un maletín, un “briefcase” (vacío), como parte de su disfraz (“the case as a prop”). El traductor elige: “el maletín como un complemento”. “Prop”, apócope de “property”, es “any movable object used on the set of a stage play or film”. Habitualmente se traduce como “utilería” (“conjunto de objetos y enseres que se emplean en un escenario teatral o cinematográfico”), pero podríamos admitir que “complemento”, en ese contexto, no esté del todo mal.
El problema es otro. Porque, más adelante, el protagonista espía a uno de sus adversarios, un burócrata del Ministerio de Defensa que, saliendo de este, también lleva un maletín; tal vez también vacío, “a briefcase as a prop”. Casi exactamente el mismo sintagma de la escena anterior, con todo lo que eso implica connotativamente. Pero el traductor esta vez elige traducir “prop” como “atrezo”.
Desde ya, la traducción en sí es correcta, quizás incluso más que la primera, ya que “atrezo”, en el DRAE, remite a “utilería” (‖ conjunto de objetos de un escenario). ¡Pero se ha perdido, en gran medida, la sutil relación entre ambas escenas! (La frase completa es “so maybe he was one of those strange people who use a briefcase as a prop”, “quizá era una de esas curiosas personas que utilizan un maletín como parte del atrezo”; proponiendo una suerte de identificación entre ambos personajes, tan opuestos.)

2. La frase “Smith put on a Cheshire cat face and changed the subject” es traducida como “Smith sonrió enigmáticamente y cambió de tema”. Podemos admitir que sonreír como un gato de Cheshire (en alusión al personaje de la Alicia de Carroll) pueda equivaler a sonreír enigmáticamente. (Aventuraré, sin embargo, que “una sonrisa de gato de Cheshire”, más que enigmática, por ser “una sonrisa sin gato” parece equivaler, en este contexto, a una sonrisa “impersonal”, “inexpresiva”. Muy discutible.)  En todo caso, no hay dudas de que se pierden una serie de alusiones intertextuales muy importantes, hayan sido o no intención del autor.
   Me dicen que ese tipo de simplificación es muy usual y suele hacerse en bien del lector, para facilitarle la comprensión de lo que está pasando, ya que, si no entiende la alusión al famoso gato, tampoco entenderá cómo sonrió el personaje.
Puede ser. Dejemos de lado esa (evidente) subestimación del lector. Lo que llama la atención es que, muy cerca de ese párrafo, aparece la expresión “I felt like Eliza Doolittle”, que es traducida literalmente como “me sentía como Eliza Doolittle”. ¿Debemos suponer que Pigmalión es más conocido que Alicia en el país de las maravillas? Esto es, al menos, dudoso: por ejemplo, la Wikipedia ofrece una multitud de referencias culturales al gato de Cheshire, hasta en videojuegos. (Personalmente, tuve que pensar dos veces quién era Eliza Doolittle.)
De todas maneras, lo cuestionable aquí es el criterio (si lo hubo) con el que se mantienen o no las alusiones intertextuales; así como, en el ejemplo 1, lo que estaban en juego eran las alusiones intratextuales.
Leer una traducción así es una experiencia más pobre para el lector y desmerece el original. Que no se entere el doctor Casa.


lunes, 27 de febrero de 2012

Jorge Edwards y su defensa de la lengua materna como espacio de creación


A continuación, entrevista a Jorge Edwards, en la que defiende la lengua materna como material para la creación y denuncia "traducciones al español de Madrid" (¿? y sic) realizadas por los correctores a sus pruebas. Lo destacado es nuestro.

En ella, un alerta sobre las "operaciones" a las que se somete a los textos en la central madrileña de la lengua. Cuidado con este tipo de avasallamientos. ¿A qué lengua española traducen el español que usa Edwards?

Agradecemos a Silvia Senz por difundir esta entrevista, como el video de la entrada anterior. Siguen los dardos, y nos parece bien.

Jorge Edwards: “Uno que habla la lengua de Cervantes no está en inferioridad de condiciones con alguien que habla la lengua de Shakespeare”

©UNESCO/Lucía Iglesias - Jorge Edwards en la Embajada de Chile en Francia en febrero de 2012

En una entrevista con Lucia Iglesias y Jasmina Šopova en la que alterna el español, el francés y algunas frases en inglés, el escritor chileno Jorge Edwards (Santiago, 1931) defiende la lengua materna como espacio de creación.

¿Qué es para usted la lengua materna?
La lengua es el espacio del escritor, la lengua materna es muy difícil de remplazar. El lenguaje es el material de la escritura y encierra una gran complejidad que a veces no es bien entendida. Por ejemplo, nosotros tenemos lenguas regionales, pero hablamos el mismo español. Pero claro, a veces los correctores de pruebas de mis libros me traducen al español de Madrid y yo digo: ¿por qué?
Es interesante para una persona de Chile entender los matices del lenguaje argentino, colombiano, español… además no hay un lenguaje español, como todos saben, sino que hay un español que se habla en Castilla y otro en el Norte, otro en Andalucía, etc.
En mi escritura literaria yo uso chilenismos, y eso a veces produce algún conflicto, que surge de la falta de curiosidad, de la pereza mental. Además, cuando me encuentro frente a giros de Madrid, de donde sea, de Andalucía, que me parecen un poco extraños, siempre los entiendo gracias al contexto.
A veces nuestras expresiones chilenas siguen vigentes en Chile pero desaparecieron en la Península. Se lo he demostrado a correctores de pruebas y a gente que se preocupaba del estilo. Figúrese que cuando mi generación empezó a publicar en España nos decían cosas que venían de ese centralismo y de ese nacionalismo franquista: “Es interesante lo que dice este señor, pero lo entrega en una jerigonza bárbara”, se leía en algunas críticas literarias. ¡Imagínese que a Vargas Llosa, cuando publicó “La ciudad y los perros” quisieron cambiarle la mitad del libro!
¿Han cambiado las cosas?
Esa lucha se ganó, pero nunca se gana totalmente. Siempre tenemos que volver a defender el derecho a hablar como un chileno, como un peruano etc. etc.  Así que esto que se dice de la lengua materna es más complicado de lo que parece a primera vista. Es una especie de lucha de todo escritor por imponer precisamente lo materno, que viene a veces de la memoria profunda.
Hay escritores chilenos que quisieron convertirse en escritores franceses, porque, claro, les parecía mucho mejor ser escritor francés que chileno. Había uno que yo alcancé a conocer que tenía su epitafio escrito: “quiso ser escritor y llegó a ser escritor chileno”. Afortunadamente, hoy día se puede ser escritor en cualquier idioma.
Mi convicción íntima es que sólo se le puede dar un ritmo personal a un lenguaje literario a partir de la lengua materna. Algunos escritores tuvieron que cambiarse de lengua, Joseph Conrad, por ejemplo, era polaco y se hizo escritor inglés. Otro ejemplo es Vicente Huidobro, nuestro poeta muy importante, que quiso ser escritor francés. Llegó a ser poeta francés de cierto interés, pero finalmente predominó el español y terminó volviéndose al español. Ahora se publican sus poemas franceses en traducción española.
Otros más lo intentaron y no lo han conseguido. Hay también un escritor cuya lengua materna era el latín, ¿sabe usted? ¡Montaigne! Porque su padre le puso desde que nació un maestro con la obligación de hablar en latín. Eso es un caso raro y muy divertido.
¿Le parece inevitable la hegemonía del inglés?
La hegemonía del inglés es técnica y quizá científica, pero no es literaria. En literatura no hay hegemonía. Uno que habla la lengua de Cervantes no está en inferioridad de condiciones con alguien que habla la lengua de Shakespeare. A mí me gusta mucho Shakespeare y hablo inglés, además, pero nunca he soñado con cambiarme de idioma, no me interesa: he mantenido incluso una lucha por el matiz chileno del idioma.

Qué difícil es hablar el español

Una excelente manera de "entrar en tema" cuando abordamos los regionalismos del castellano o español (una denominación que puede pensarse desde distintas perspectivas). 

Además, cabe preguntarse qué tipo de tropelías se están cometiendo al "corregir" textos para "normalizarlos" de modo que tiendan a una "lengua común o franca". Muy especialmente cuando se trata de obras literarias.

Disfrutemos del humor y pensemos en nuestro trabajo de editores, traductores y correctores, de modo de respetar el idioma y hacernos respetar como profesionales.



"Qué difícil es hablar en español", de los hermanos colombianos 
Juan Andrés y Nicolás Ospina. 
se puede leer la letra completa de la canción, en el sitio web de los autores.

viernes, 24 de febrero de 2012

Hecho el depósito que marca la ley 11.723


"Art. 57. — En el Registro Nacional de Propiedad Intelectual deberá depositar el editor de las obras comprendidas en el artículo 1°, tres ejemplares completos de toda obra publicada, dentro de los tres meses siguientes a su aparición. Si la edición fuera de lujo o no excediera de cien ejemplares, bastará con depositar un ejemplar.

El mismo término y condiciones regirán para las obras impresas en país extranjero, que tuvieren editor en la República y se contará desde el primer día de ponerse en venta en territorio argentino."

1. Durante muchísimo tiempo, esto no se hizo en la Argentina, y nadie controló que se hiciera. He ahí la causa (una de ellas) del vaciamiento de las bibliotecas públicas. 

2. En el caso de la impresión por demanda, ¿rige el depósito de un solo ejemplar? ¿Y si se imprimiera uno solo?




jueves, 12 de enero de 2012

Ortografía de la lengua española: Un intento de índice alfabético

El presente es un intento de organizar por orden alfabético el contenido de la Ortografía de la lengua española publicada por la Asociación de Academias de la Lengua Española en 2010 a fin de facilitar la búsqueda de normas ortográficas.
Aquí no hay nada inventado: no hice más que reordenar el índice original inspirándome en el índice alfabético del Manual de estilo de la lengua española de Martínez de Sousa, que me parece sumamente útil. El resultado dista mucho de ser perfecto, pero tiene el mérito de que permite hacer una búsqueda rápida con la herramienta de búsqueda de cualquier lector de archivos pdf.
Cualquier comentario, corrección, sugerencia, insulto o demanda, sírvase escribir a ney@filigranatraducciones.com.

Índice AQUÍ.


jueves, 24 de noviembre de 2011

miércoles, 2 de noviembre de 2011

The Danger of E-books

por Richard Stallman
 
In an age where business dominates our governments and writes our laws, every technological
advance offers business an opportunity to impose new restrictions on the public. Technologies
that could have empowered us are used to chain us instead.
With printed books,


• You can buy one with cash, anonymously.
• Then you own it.
• You are not required to sign a license that restricts your use of it.
• The format is known, and no proprietary technology is needed to read the book.
• You can give, lend or sell the book to another.
• You can, physically, scan and copy the book, and it's sometimes lawful under copyright.
• Nobody has the power to destroy your book.
Contrast that with Amazon ebooks (fairly typical):
• Amazon requires users to identify themselves to get an ebook.
• In some countries, Amazon says the user does not own the ebook.
• Amazon requires the user to accept a restrictive license on use of the ebook.
• The format is secret, and only proprietary user-restricting software can read it at all.
• An ersatz “lending” is allowed for some books, for a limited time, but only by
specifying by name another user of the same system. No giving or selling.
• To copy the ebook is impossible due to Digital Restrictions Management in the player.
and prohibited by the license, which is more restrictive than copyright law.
• Amazon can remotely delete the ebook using a back door. It used this back door in 2009
to delete thousands of copies of George Orwell's 1984.


Even one of these infringements makes these ebooks a step backward from printed books. We
must reject ebooks that deny our freedom.
The ebook companies say denying our traditional freedoms is necessary to continue to pay
authors. The current copyright system does a lousy job of that; it is much better suited to
supporting those companies. We can support authors better in other ways that don't require
curtailing our freedom, and even legalize sharing. Two methods I've suggested are:
 

• To distribute tax funds to authors based on the cube root of each author's popularity.
(See.)
• To design players so users can send authors anonymous voluntary payments.


Ebooks don't have to attack our freedom (Project Gutenberg's ebooks don't), but they will if
companies get to decide. It's up to us to stop them. The fight has already started.


Copyright 2011 Richard Stallman
Released under Creative Commons Attribution Noderivs 3.0.