domingo, 13 de octubre de 2013

Fotos Feria de Frankfurt 2013

lunes, 7 de octubre de 2013

Proyecto de ley sobre derechos de autor de los traductores

Proyecto de ley sobre derechos de autor de los traductores

 

La Comisión de Derechos de autor de la AATI participó en la elaboración de un proyecto de ley de traductores junto con otros reconocidos traductores, Pablo Ingberg y Andrés Ehrenhaus, y abogados especialistas. Su tratamiento en la Cámara de Diputados es inminente. La intención de este grupo heterogéneo de traductores literarios y técnicos con distintas experiencias y de la AATI es ofrecer una herramienta legal eficaz para proteger y dignificar la traducción, y de subsanar un vacío legal que perjudica desde siempre, en especial, a quienes traducen textos que están protegidos por los derechos de autor. Esta ley hará que los traductores literarios, técnicos y científicos argentinos queden igualados a condiciones ya existentes desde hace tiempo en muchos otros países y recomendadas por convenciones internacionales: que su trabajo no quede entregado para siempre en condiciones leoninas, sino que, cuando rinde frutos a una editorial o afines, por ventas grandes y/o prolongadas en el tiempo, una mínima parte de ese beneficio vaya también al traductor. Crea también un premio a la traducción, como el que existe ya en otros países. Además, propone subsidios y otras ayudas a la industria editorial en su relación con la traducción. Por todo esto, sería una ley señera incluso en el orden internacional, porque en ningún país existe una ley específica que proteja a los traductores y la traducción. Una ley que mejoraría la dura situación laboral de los traductores, pero también promovería el desarrollo de la traducción argentina y de la industria editorial argentina.

 

Fuente: Asociación Argentina de Traductores

 

 


viernes, 4 de octubre de 2013

Presentación en Frankfurt - Libros en América Latina: apuntes para entender una industria




La Feria del Libro de Buenos Aires tiene el agrado de invitarlo a la siguiente presentación en el marco de la Feria del Libro de Frankfurt:

Libros en América Latina: apuntes para entender una industria

Con la participación de Tomás Granados Salinas (Fondo de Cultura Económica, México), Enrique Redel (Grupo Contexto, España) y Guillermo Schavelzon (Schavelzon Agencia Literaria, España). Coordina: Gabriela Adamo (Fundación El Libro, Argentina)

Jueves 10 de octubre
De 10 a 11h
Forum Dialog, 5.1 A122






martes, 6 de agosto de 2013

Mesa redonda en Frankfurt: Libros en América Latina: apuntes para entender una industria





Si viaja a la Feria de Frankfurt, reserve ya un lugar en su agenda para esta mesa redonda organizada por la Feria de Buenos Aires:

Libros en América Latina: apuntes para entender una industria

Jueves 10 de octubre
De 10 a 11hs
Forum Dialog, 5.1 A962




If you’re travelling to Frankfurt, save the date for this panel, brought to you by the Buenos Aires Book Fair:

Latin American Books: some clues to understand an industry

Thursday, October 10
From 10 to 11
Forum Dialogue, 5.1 A962



Fundación El Libro - Hipólito Yrigoyen 1628, Piso 5 :: (54-11) 4370-0600 :: www.el-libro.org.ar


sábado, 27 de julio de 2013

Blog sobre la editorial Aguilar

ANTIGUA EDITORIAL AGUILAR


INICIO

La idea de este blog surgió a finales de 2012, coincidiendo con la publicación de mi primer libro:Aguilar. Historia de una editorial y sus colecciones literarias en papel biblia (1923-1986), que ha contado con la ayuda desinteresada de numerosas personas que formaron parte de esa historia.
Pero esto es sólo el principio para rendir el merecido homenaje a una de las más importantes editoriales españolas que ha dejado una huella imborrable en la cultura española.
Por eso, si conoces algún dato que no aparece en el libro, dispones fotografías antiguas o quieres consultarme alguna cosa, no dudes en ponerte en contacto conmigo.


viernes, 5 de julio de 2013

El traductor y el libro del editor, según Libertella

Quienquiera que se preocupe por esa sociología de la traducción deberá pensar, también, que ella tiene un espacio propio en muchos países de Occidente. Ese espacio o zona puede ser marcado en tiza como el triángulo de oro capita­lista: DINERO=TEXTO A TRADUCIR=EDITOR QUE PAGA LA TRADUCCIÓN. Si el traductor es el individuo sociable de la literatura, su sociabilidad va a demostrarse primero, y graciosamente, ante quien le paga por su trabajo. Ser cortés y respetar las formas del editor supone saber leer, primero, el libro que él escribió como editor: conocerle su estilo. ¿Cuál es el libro escrito por el editor?: obviamente, su catálogo. Así leído el libro del editor, allí podrán verse, tal vez, sus fantasías y apetitos de mercado, el segmento que se pone y fija sus deseos públicos, el lugar social recortado desde el que busca hablar.
Si alguien lee de antemano el catálogo del editor que lo ha contratado, entonces la obra que recibe para traducir ya no será la misma que él había leído. Hay un nuevo contrato (intertexto), como una inteligencia previa y común; un pacto que se establece con esa obra del editor. Será posible que ese pacto organice el tipo de traducción: el campo-léxico, la manera de bajar de un estilo sublime a un tono grave o al revés; la sintaxis, en fin, el arte de disponer del lector o cliente.
No debería ser, por lo mismo, lo mismo el Quijote tra­ducido por Grove Press, Selecciones del Reader’s Digest o la Universidad de Minnesota. Precisamente porque los interlocutores de estas tres editoriales son distintos, no es ex­traño pensar que prometan a su público libros distintos. Es una posibilidad no del todo fantástica: que haya cien Quijotes diferentes si hay cien editoriales diferentes (cosa que, tal vez, permitiría reflexionar sobre la moral de traducción que puede regir en una cierta sociedad neo neo capitalista). Al fin, es en la portada donde siempre aparecen los tres tipos de crédito: nombre del autor, nombre de la obra y nombre de la editorial (que, generalmente, falsa modestia, va al pie). Este tercer elemento no es totalmente inocente: siempre puede intervenir como un modificador de los dos primeros.

Héctor Libertella, Las Sagradas Escrituras, 
Buenos Aires, Sudamericana, 1993, pp. 83-85.


lunes, 1 de julio de 2013

Ya es correcto decir "wasap" y "wasapear", según la RAE

Algunos lo consideran una incorrección o algo "malo" para nuestra lengua.

Lo llaman "anglicismo", pero consideramos se trata de una adaptación.

Sabemos que la RAE es resistente a los cambios y prefiere hallar el término equivalente en castellano (o español, como llama a este código lingüístico en el que escribo, pero tomé una decisión que podría llamarse "política", y no me extiendo ahora sobre ello).

En fin, que se puede decir "wasap" y "wasapear" (si se conjunga el verbo, se evidencia corrección morfológica irreprochable.

Pues bien, los que wasapeen, disfruten hacerlo y no devanarse los sesos tratando de recordar cómo se escribe la aplicación en inglés.

Más información AQUÍ.

¿Opiniones? 

Este blog pretende el intercambio. Las esperamos.

jueves, 23 de mayo de 2013

viernes, 17 de mayo de 2013

Una lengua nacional aluvial para la Argentina



Jorge Luis Borges, Américo Castro y Amado Alonso en torno al idioma de los argentinos



Miranda Lida
Universidad Torcuato Di Tella / Universidad Católica Argentina / CONICET




El artículo se concentra en estudiar los debates en
torno a la concepción de la lengua nacional en la
Argentina, a la par del establecimiento del Instituto
de Filología a partir de la década de 1920. Asimismo,
sitúa estos debates en la sociedad y la cultura de
la época. Explica, por otra parte, el modo en que
incidió el arribo del peronismo al poder sobre el
Instituto de Filología, la Universidad de Buenos
Aires y la propia concepción de la lengua nacional.

Palabras clave: Filología argentina - Amado Alonso
- Peronismo - Universidades



I. Definición del problema

A fines del siglo xix, se volvió un lugar común en buena parte de los países occidentales que se comenzara a definir la nación a partir del criterio de la lengua, un rasgo homogeneizador que cobraba extraordinaria fuerza en poblaciones cada vez más alfabetizadas e integradas a la modernidad. Así, las naciones modernas, en su preferencia por un determinado idioma nacional, terminarán por someter a centenares de otras lenguas que no llegaron a alcanzar aquel mismo rango al casi indigno puesto de dialecto. Aquel que no hablara la lengua nacional quedaría rebajado al estatus de ciudadano de segunda; en cambio, aquel que realizara su 
aprendizaje, podría ver alcanzada con más facilidad cualquier expectativa de ascenso social. 
Una lengua nacional tiene prestigio por el solo hecho de serlo: está en los libros de texto que se enseñan en la escuela. Mientras tanto, las demás quedan relegadas, por más que sean habladas por poblaciones numéricamente significativas. Tan sólo les quedó la alternativa de convertirse en objeto de una enconada resistencia cultural o lingüística. En este contexto, los combates por la lengua y la cultura bien pudieron politizarse.
Folkloristas, hombres de letras y filólogos fueron partícipes de estas lides; el auge que encontró la filología a fines del siglo xix no es casual. Hay incontables ejemplos de estas luchas entre los nacionalismos culturales emergentes de Europa central a finales del siglo xix, cuando tanto el Imperio Ruso como el Austrohúngaro mantuvieron sometidas lenguas y culturas que anhelaban convertirse en 
verdaderas naciones.


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(Fuente: InfoEditexto)